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¿Cómo tomar decisiones justas sobre REDD+? Así es como las comunidades quilombolas en Brasil se empoderan para participar

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Narración, teatro y ciencia práctica ayudan a líderes quilombolas en Pará a comprender REDD+ y REDD+ jurisdiccional para proteger sus derechos.
Vida familiar rural en la Amazonía brasileña. Fortalecer el conocimiento y la participación comunitaria es esencial para procesos REDD+ jurisdiccionales equitativos. Foto:, Neil Palmer/CIAT

“REDD comenzó a discutirse en 2005 y recién ahora estamos entendiendo realmente qué es, cuáles son sus riesgos y cuáles son nuestros derechos. Esta capacitación es muy necesaria para nuestras comunidades. Estamos muy agradecidos por este evento, por hablar nuestro idioma y por permitirnos comprender”, señaló una de las personas participantes de un taller interactivo realizado en el estado brasileño de Pará.

Los mercados de carbono siguen siendo una de las soluciones climáticas más debatidas. Los programas jurisdiccionales de carbono (JREDD+) se promueven cada vez más como una forma de escalar la acción climática, alinearse con los compromisos nacionales y ofrecer una mayor integridad que los enfoques fragmentados basados en proyectos. Sin embargo, una revisión reciente muestra que la mayoría de las definiciones de integridad social siguen basándose en el estándar de “no hacer daño”, lo que pone de relieve la necesidad de elevar la ambición hacia un verdadero “hacerlo mejor”.


Varios estados brasileños están desarrollando actualmente sistemas JREDD+. Pará —el segundo estado más grande del país— es uno de los más activos. Conocido por sus altas tasas de deforestación, los conflictos históricos por la tenencia de la tierra y la violencia rural, Pará también ha sido un laboratorio de iniciativas que vinculan la gobernanza municipal con el control de la deforestación.

En 2020, el estado lanzó su Política de Cambio Climático y el Plan Estatal Amazônia Agora (PEAA), una estrategia para reducir la deforestación y, al mismo tiempo, promover el uso sostenible de la tierra. Un año después, su carta de intención a la Coalición para la Reducción de las Emisiones mediante la Aceleración del Financiamiento Forestal (LEAF) señaló el interés del estado en el financiamiento global del carbono. Con el respaldo de fondos de Noruega, Pará ha venido diseñando un programa alineado con el estándar ART-TREES, un paso clave para acceder a pagos basados en resultados por la reducción de emisiones.

Como parte de su estrategia de participación para JREDD+, Pará incorporó a tres organizaciones que representan a los Pueblos Indígenas (PI) y las comunidades locales (CL): Malungu, que representa a las comunidades quilombolas —grupos afrobrasileños descendientes de asentamientos formados por personas esclavizadas que escaparon y hoy son reconocidos como pueblos tradicionales con derechos territoriales y culturales—; el CNS, Consejo Nacional de Poblaciones Extractivistas; y la FEPIPA, Federación de Pueblos Indígenas de Pará. Estos grupos han defendido históricamente los derechos colectivos, incluido el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI).

Sin embargo, una vez que el gobierno inició su proceso de consulta en mayo de 2025, surgieron vacíos importantes. Las reuniones eran formalmente “abiertas”, pero los anuncios sobre fechas y lugares no se difundían ampliamente y, con frecuencia, no llegaban a las comunidades. Los documentos se entregaban con muy poco tiempo para su revisión. Incluso, fiscales federales y estatales emitieron una recomendación instando al gobierno a mejorar su proceso de consulta.

En el centro del problema se encuentra una cuestión más profunda: muchas comunidades carecen de información accesible sobre el cambio climático y los mercados de carbono que les permita comprender documentos técnicos y el funcionamiento de JREDD+. Sin conocimiento presentado en formatos simples y culturalmente pertinentes, la participación genuina se ve socavada.

Fortaleciendo capacidades: un taller para liderazgos comunitarios 

Para ayudar a superar este desafío, el proyecto de CIFOR-ICRAF Desarrollo de capacidades para un JREDD+ equitativo se asoció con una organización quilombola para diseñar un taller interactivo dirigido a liderazgos locales. El objetivo fue proveer a los líderes de herramientas para interpretar y compartir información sobre cambio climático, mercados de carbono y salvaguardas dentro de sus comunidades, y prepararlos para participar de manera significativa en las consultas de JREDD+ en Pará.

La primera capacitación, realizada en septiembre de 2025 en la ciudad ribereña de Abaetetuba, se convirtió en algo más que un entrenamiento técnico. Evolucionó hacia un espacio creativo de aprendizaje, donde las personas participantes experimentaron, debatieron y reflexionaron colectivamente.

Territorios vivos

La capacitación comenzó con un experimento sencillo: dos cajas de cartón forradas con papel aluminio, cada una con un vaso de agua en su interior. Una de las cajas se selló con una lámina oscura para simular el efecto invernadero. A medida que aumentaba la temperatura, las y los participantes observaron cómo el agua en la caja sellada se calentaba más rápido.

Esta demostración tangible transformó un concepto científico abstracto en una experiencia vivida. De inmediato, las personas lo vincularon con las realidades que enfrentan: sequías más severas, veranos más largos, días más calurosos y niveles más bajos de los ríos. Relataron cómo han disminuido las cosechas de yuca, cómo el personal de salud reporta más casos de hipertensión en los meses más calurosos y las dificultades para bañarse cuando el nivel del agua desciende.

Luego, las y los participantes abordaron una pregunta central: ¿qué significa el bosque para ustedes? Sus dibujos y discusiones reflejaron una cosmovisión basada en una relación viva con el territorio. Para los liderazgos quilombolas, el bosque no es “carbono”. Es alimento, alegría, memoria, conocimiento, cultura y bienestar.

A family smiling together in a rural field in the Brazilian Amazon, reflecting the close ties between forests, food systems, culture and community wellbeing.
Una familia de agricultores de la Amazonia brasileña comparte un momento de risas durante una visita de campo. Para muchas comunidades que dependen de los bosques, la tierra y los bosques están vinculados a la alimentación, el conocimiento, la cultura y el bienestar colectivo. Foto de Kate Evans / CIFOR-ICRAF
Children running along a rural road in Brazil, reflecting the joy and cultural connections that communities associate with forest landscapes.
Niños corriendo en una comunidad rural de Brasil. Para los pueblos que dependen de los bosques, los paisajes se entrelazan con la vida cotidiana, la alegría, la memoria y la continuidad cultural. Foto de Icaro Cooke Vieira / CIFOR-ICRAF

Además, surgió un tema recurrente: para las empresas, el bosque es un negocio; para el Estado, es un mecanismo financiero; para las comunidades, es un proyecto de vida. Sin embargo, quienes dependen más directamente de los bosques suelen tener el menor acceso a la información sobre las decisiones que moldean su futuro.

A través de videos, dibujos, debates y pancartas elaboradas a mano, el grupo identificó los riesgos y los posibles beneficios de REDD+. También reflexionó sobre las salvaguardas destinadas a proteger sus derechos y los desafíos para hacerlas efectivas.

Del aprendizaje a la acción

En el segundo día, las y los participantes utilizaron el teatro para explorar cómo podría llegar un operador de proyectos de carbono a su comunidad. Las representaciones combinaron humor y crítica: promesas infladas de dinero, confusión sobre los derechos sobre la tierra, beneficios desiguales y explicaciones vagas sobre el funcionamiento de los proyectos.

Las actuaciones revelaron una comprensión sofisticada de los aspectos técnicos, anclada en la realidad cotidiana. El teatro permitió que estos temas se volvieran tangibles, memorables y emocionalmente significativos.

Posteriormente, el grupo examinó la legislación nacional sobre la comercialización del carbono, incluida la Ley 15.042 (diciembre de 2024), y revisó la historia de los documentos del programa JREDD+ de Pará. Los documentos oficiales se colocaron sobre la mesa y las y los líderes formularon preguntas directas:

  • ¿Cómo puede el estado llamar a sus consultas “libres, previas e informadas” si aún no hemos recibido ningún documento para revisar?
  • ¿Por qué el estado utiliza metodologías y porcentajes de distribución de beneficios distintos a los definidos en la legislación nacional?
  • ¿Qué garantías existen para proteger los derechos de las comunidades sobre la tierra y los recursos?

Para prepararse para consultas reales, el grupo realizó una audiencia pública simulada. Practicaron cómo formular preguntas, plantear demandas y cuestionar puntos poco claros. Al final, habían elaborado 25 preguntas dirigidas al estado, la mayoría relacionadas con la distribución de beneficios, la gobernanza y las salvaguardas.

La representación emergió como una preocupación central. Las y los participantes se preguntaron cómo participarían las comunidades y los movimientos sociales en la toma de decisiones, el monitoreo y la gestión de CAAP, una empresa de capital mixto creada para gestionar la venta de carbono sin un debate público amplio. También cuestionaron por qué el Registro y el Sistema de Salvaguardas de ART-TREES no se habían hecho transparentes.

Muchas personas expresaron dudas más amplias sobre la gobernanza: ¿qué garantiza que esta vez será diferente? ¿Cómo puede Pará reducir la deforestación cuando históricamente ha sido uno de los líderes en pérdida de bosques?

Empoderar a través del conocimiento

El taller concluyó con reflexiones grupales sobre los aprendizajes y las acciones de seguimiento. Las y los participantes subrayaron la importancia de compartir lo aprendido con sus familias y comunidades.

“Es necesario empoderar a las familias, hacer que participen en talleres y procesos de fortalecimiento de capacidades como este para comprender los procesos; necesitamos ser protagonistas. Es fundamental fortalecer las organizaciones de base, explicar cómo funciona, de dónde vienen o vendrán los recursos. El mayor desafío en relación con JREDD+ es la dificultad para acceder a información de calidad”, afirmó una persona participante.

Muchas también destacaron la metodología empleada: lenguaje sencillo, imágenes arraigadas en la vida cotidiana y ejercicios creativos que tradujeron la jerga técnica en un entendimiento compartido.

“Esta capacitación fue una oportunidad única. Normalmente escuchamos sobre estos temas desde lejos, pero aquí estuvieron cerca y de una manera que pudimos entender”, señaló otra persona participante.

El REDD+ jurisdiccional en Pará puede traer consigo promesas ambiciosas, pero su integridad dependerá de si las comunidades pueden comprender qué está en juego, hacer valer sus derechos, fortalecer sus organizaciones y dar forma a sus propias visiones de un territorio justo y sostenible.


Agradecimientos

Este artículo se elaboró ​​con el apoyo de la Alianza para el Clima y el Uso del Suelo (CLUA). Las opiniones expresadas son las de los autores y no reflejan necesariamente las de la CLUA ni las de sus socios.