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Hacer más justas las cadenas de valor libres de deforestación: ¿qué significa realmente el “+” en GESI+?

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En el contexto del EUDR, la inclusión y la interseccionalidad redefinen qué significa “sostenible”
Cocoa beans spread out to dry near village houses.
Cocoa beans drying in a village setting as part of post-harvest processing. Photo by CIFOR-ICRAF.

A medida que países, empresas y productores se preparan para el Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación de la Unión Europea (EUDR), una cosa resulta ya evidente: el cumplimiento técnico, por sí solo, no garantizará resultados verdaderamente sostenibles. Sin una atención deliberada a quiénes se benefician, quiénes pierden y quiénes quedan fuera, las nuevas reglas del mercado corren el riesgo de reforzar —o incluso profundizar— las desigualdades existentes en los paisajes forestales y agrícolas.

Si trabajas en sostenibilidad, probablemente estés familiarizado con el acrónimo GESI. También es posible que hayas levantado una ceja con escepticismo ante ese “+” añadido. Sin embargo, en este caso, el símbolo no es meramente decorativo. Refleja un esfuerzo creciente por ir más allá del enfoque exclusivo en género al abordar la equidad y la inclusión en las cadenas de valor libres de deforestación.

GESI+: Equidad de Género e Inclusión Social más Interseccionalidad

Las experiencias de las personas en las cadenas de valor no están determinadas solo por el género, sino también por la edad, la capacidad, la clase social, la etnicidad, la identidad indígena, la religión y otras identidades sociales. Un enfoque interseccional analiza cómo estas identidades interactúan, generando vulnerabilidades u oportunidades específicas dentro de la gobernanza de las cadenas de suministro, los procesos de debida diligencia y la distribución de beneficios.

En esencia, la interseccionalidad plantea una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué combinaciones de identidad y circunstancias determinan el acceso real de las personas a recursos, tierras, mercados, información y espacios de toma de decisiones? El género por sí solo rara vez explica la exclusión. La edad, la etnicidad, la identidad indígena, la discapacidad, la tenencia de la tierra, la educación, el idioma y la ubicación geográfica suelen entrecruzarse de maneras que definen quiénes pueden cumplir de forma realista con regulaciones como el EUDR.

Para contribuir a abordar este desafío, el Centro para la Investigación Forestal Internacional y Centro Internacional de Investigación Agroforestal (CIFOR-ICRAF) y el proyecto Agricultura Sostenible para Ecosistemas Forestales (SAFE, por sus siglas en inglés) de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) lanzaron un nuevo conjunto de herramientas de facilitación para la Formación de Formadores (ToT) sobre Equidad de Género, Inclusión Social + Interseccionalidad para cadenas de valor libres de deforestación. Diseñado para profesionales que trabajan directamente con pequeños productores, este recurso busca apoyar transiciones más inclusivas, equitativas y, en última instancia, más sostenibles hacia el cumplimiento del EUDR.

“No se nos pidió repetir capacitaciones existentes sobre el EUDR ni realizar talleres genéricos de género”, explica Emily Gallagher, investigadora principal del programa en CIFOR-ICRAF. “La brecha estaba en la inclusión, la interseccionalidad y la transformación, y en cómo volver todo eso práctico para quienes trabajan directamente con productores”.

De la ambición normativa a la práctica en el territorio

SAFE, un proyecto emblemático de la iniciativa del Equipo Europeo sobre cadenas de valor libres de deforestación, apoya a los países socios en el fortalecimiento de cadenas de valor agrícolas sostenibles, legales y libres de deforestación. Dentro del portafolio más amplio del programa —que incluye sistemas de trazabilidad, financiamiento verde y apoyo a productores— CIFOR-ICRAF fue encargado de enfocarse específicamente en la equidad de género, la inclusión social y la interseccionalidad.

La tarea fue claramente definida: complementar el trabajo técnico y de política pública existente al tiempo que se brinda a los formadores herramientas para comprender y abordar las realidades sociales que influyen en la implementación del EUDR.

“Los equipos país de la GIZ ya trabajan con productores, empresas, actores financieros y socios en trazabilidad”, señala Gallagher. “Nuestro rol fue fortalecer la dimensión social de la preparación, en particular para las mujeres, los Pueblos Indígenas y otros grupos que enfrentan mayores riesgos de exclusión”.

El resultado es una guía de facilitación que conecta las regulaciones de los mercados globales con las decisiones cotidianas, las dinámicas de poder y las limitaciones presentes en los paisajes forestales y agrícolas.

Cocreación en tres continentes

En lugar de diseñar el recurso de forma aislada, el equipo del proyecto adoptó desde el inicio un enfoque deliberadamente iterativo y de cocreación.

Una fase inicial de diseño —que incluyó evaluaciones de necesidades de aprendizaje, mapeo de afinidades y talleres de cocreación con la GIZ y sus socios— dio forma a la primera versión del currículo. Este borrador fue luego puesto a prueba mediante una serie de talleres presenciales de Formación de Formadores:

• Brasil (Altamira, Pará) – abril de 2025

• Ecuador (El Coca, Orellana) – agosto de 2025

• Indonesia (Palu, Sulawesi Central) – septiembre de 2025

Cada ToT reunió a técnicos gubernamentales, organizaciones de productores, cooperativas, actores de la sociedad civil y representantes del sector privado vinculados a cadenas de valor agrícolas. Después de cada taller, las herramientas fueron revisadas en detalle junto con los equipos de cada país.

“Implementamos la capacitación piloto, regresamos, analizamos qué funcionó y qué no, lo ajustamos y luego lo volvimos a probar en el siguiente país”, explica Emily Gallagher. “Para cuando llegamos a Indonesia, el recurso ya incorporaba meses de retroalimentación en contextos reales”.

Este ciclo de prueba, reflexión y ajuste permitió que el producto final se mantuviera anclado en la práctica, además de ser adaptable y pertinente en contextos legales, culturales e institucionales muy diversos.

Un seminario web, realizado en diciembre de 2025, reunió a los países piloto para compartir experiencias y presentar los contenidos finales del ToT, cerrando así el ciclo de cocreación.



Cómo se ve la interseccionalidad en la práctica

En Indonesia, uno de los aprendizajes más claros surgió cuando los participantes comenzaron a reconocer los límites de sus propias suposiciones sobre los “grupos vulnerables”.

“Cuando se trata de mujeres o agricultores mayores, ya existe cierta conciencia de que hay un problema”, señala Cecilia Novarina, asesora de género de GIZ Indonesia. “Pero más allá de eso —discapacidad, etnicidad u otras identidades— el entendimiento sigue siendo bastante limitado. Algunos grupos simplemente no son visibles en los datos ni en los debates”.

Durante ejercicios como la “caminata de poder y privilegio”, los participantes empezaron a cuestionarse por qué ciertos productores quedaban sistemáticamente rezagados en aspectos como la trazabilidad, la certificación y el acceso a apoyo.

“Una señal de que la capacitación estaba funcionando fue cuando las personas comenzaron a preguntarse: ‘¿Por qué esto es un problema?’ y ‘¿Por qué este grupo siempre enfrenta las mismas barreras?’”, explica Novarina. “Ese tipo de cuestionamiento no ocurría antes”.

En Ecuador, el ToT puso en evidencia cómo el género se entrecruza con la identidad indígena, la edad y el idioma en las cadenas de valor amazónicas de cacao y café. Los participantes analizaron cómo las mujeres indígenas suelen desempeñar roles clave en viveros, secado y selección de calidad, pero permanecen excluidas de los sistemas de trazabilidad, los registros de productores y las negociaciones comerciales.

“Cuando estas desigualdades se superponen —por ejemplo, en el caso de mujeres indígenas productoras— el acceso a capacitación, certificación y procesos de gobernanza se reduce drásticamente”, señaló Elizabeth Vallejo, facilitadora local de CIFOR-ICRAF. “La interseccionalidad ayudó a visibilizar estas superposiciones, en lugar de tratar a todas las personas como si partieran del mismo punto”.

Estas discusiones, ancladas en contextos locales, influyeron en cómo los formadores planificaron adaptar las herramientas al regresar a sus propias organizaciones.

Hand pointing to value chain mapping board with notes and images.
Actores clave elaboran un mapeo de la cadena de valor del cacao durante un taller participativo. Foto: CIFOR-ICRAF

Qué ofrece el kit

El kit final de facilitación ToT se estructura en torno a:

·  10 módulos de aprendizaje, organizados en cuatro unidades

·  24 herramientas prácticas de facilitación, que van desde ejercicios participativos y mapeo de cadenas de valor hasta análisis de riesgos y planificación de acciones

·  Un proceso paso a paso que apoya a los formadores en el desarrollo de sus propios planes de aprendizaje adaptados a cada contexto

En lugar de proponer un currículo rígido, la guía anima a los formadores a seleccionar, adaptar y combinar herramientas según su público, el producto y el entorno institucional.

“El objetivo no es usarlo todo”, explica Emily Gallagher. “Los formadores se van con su propio plan de aprendizaje. Integran lo que les resulta útil y dejan el resto”.

El kit integra:

• Análisis de género con perspectivas interseccionales, reconociendo cómo el género se entrecruza con la edad, la etnicidad, la tenencia de la tierra, la clase social, la identidad indígena y otros factores

• Alfabetización legal sobre el EUDR junto con la legislación nacional pertinente

• Métodos aplicados para identificar riesgos de exclusión, así como oportunidades de empoderamiento y una distribución de beneficios más equitativa

Explora y descarga los recursos

Todos los materiales, disponibles actualmente solo en inglés, ya están accesibles para profesionales, responsables de políticas públicas y socios:

Invitamos a formadores, diseñadores de programas y actores de las cadenas de valor a utilizar, adaptar y fortalecer estos recursos, y a continuar el trabajo colectivo para asegurar que las transiciones hacia cadenas libres de deforestación no dejen a nadie atrás.


Agradecimientos

Este trabajo es una alianza entre CIFOR-ICRAF y el proyecto SAFE, financiada por la Unión Europea (UE), el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) y el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos (BZ), e implementada por la GIZ.