Nuestro nuevo nombre, Landscape Alliance, refleja un cambio en la forma en que hacemos ciencia: un enfoque integral del paisaje, sustentado en la investigación interdisciplinaria y en la necesidad de realizar inversiones de largo plazo en las personas e instituciones que mejor conocen los territorios donde trabajan.
El concepto de “enfoques de paisaje” surgió en el campo de la ecología del paisaje, pero cobró un nuevo significado como marco conceptual para la investigación y el desarrollo a partir de un influyente artículo publicado por Jeffrey Sayer y sus colegas en 2013. Desde entonces, ha tenido más de una década para evolucionar y consolidar su influencia.
Para Landscape Alliance, adoptar un enfoque de paisaje implica impulsar cambios sistémicos, abordar las causas profundas en lugar de solo los síntomas y combinar la acción ambiental urgente con la protección de los derechos, los medios de vida y el bienestar de las personas. Como alianza, también significa trabajar de manera colaborativa para hacer posible esa transformación.
La gobernanza de la tierra es un elemento central de este cambio. Sus normas, procesos e instituciones determinan quién toma las decisiones sobre la tierra, cómo se toman y de qué manera se implementan. Sin embargo, la investigación y las iniciativas de desarrollo relacionadas con la gobernanza y la tenencia de la tierra suelen enfrentarse a malentendidos, además de complejos desafíos sociales y políticos.
Desde nuestros respectivos roles en Landscape Alliance —Anne Larson como líder del equipo de investigación sobre Gobernanza, Equidad y Bienestar (GEW), y Daniella Silva como especialista en Comunicaciones— nuestra reciente experiencia asesorando a la Unidad de Apoyo a la Toma de Decisiones (Decision Support Unit, DSU) del Land Facility, financiada por la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido (FCDO), ofrece lecciones valiosas para nuestra organización y para otras instituciones que realizan investigación sobre gobernanza y tenencia de la tierra con el propósito de generar impacto.
Foto: Aulia Erlangga / Landscape Alliance
La tierra: un tema cargado de significados
La tierra está estrechamente vinculada con la vida y los medios de subsistencia, la cultura y los derechos, pero también con la riqueza, la desigualdad, la explotación y el despojo.
La seguridad de la tenencia de la tierra, que implica claridad sobre quién puede ejercer el conjunto de derechos asociados a un territorio y en qué condiciones, es ampliamente considerada un requisito fundamental para una gobernanza del paisaje que favorezca resultados ambientales y sociales positivos.
No obstante, existen diferencias sobre cómo alcanzar esa seguridad de la tenencia e incluso sobre qué constituye una gobernanza de la tierra eficaz o exitosa. Lo que está en juego puede ser enorme, especialmente para las personas cuyas comunidades y medios de vida dependen directamente de la tierra y el territorio.
Muchos programas de “gobernanza de la tierra” se centran en la regularización mediante herramientas técnicas de administración territorial, como el fortalecimiento de los catastros y los procesos de titulación. Este enfoque suele basarse en una visión que privilegia la propiedad privada de la tierra. Sin embargo, esas intervenciones pueden pasar por alto factores políticos y económicos más amplios, como los sistemas consuetudinarios y comunales, la equidad, las relaciones de género o la estabilidad —o fragilidad— del Estado, todos ellos determinantes para una gobernanza del paisaje más amplia.
En este contexto, un enfoque de economía política (Political Economy Analysis, PEA) —especialmente desde la perspectiva de pensar y actuar políticamente (Thinking and Working Politically, TWP)— puede ayudar a conectar ambos mundos y orientar la investigación y la acción hacia cambios realmente significativos y duraderos.
Alianzas de aprendizaje para cerrar brechas
Entre 2024 y 2026 trabajamos junto con la DSU para desarrollar productos que ayuden al Land Facility y a otros proyectos a incorporar una perspectiva política en la búsqueda de reformas sostenibles en la gobernanza y administración de la tierra.
“Ya sea replanteando una narrativa, modificando la asignación presupuestaria o transformando la forma en que funcionan las personas y las instituciones, la acción informada políticamente es clave para generar cambios”, señalan los autores de Good Practices for Political Engagement and Influencing.
La guía, publicada recientemente, reúne buenas prácticas, recomendaciones, estrategias y estudios de caso, entre ellos el trabajo de Landscape Alliance en políticas forestales en Etiopía. Entre sus principales recomendaciones destacan adoptar una visión de largo plazo mientras se avanza mediante cambios graduales, comprender las causas estructurales del problema que se busca resolver y estar preparados para aprovechar las oportunidades cuando surjan.
A la luz de la evidencia disponible, resulta llamativo que tan pocos programas sobre gobernanza de la tierra —centrados en derechos, registro y formalización— hayan analizado o siquiera reconocido los factores políticos y económicos que impulsan el cambio.
Un informe reciente de la DSU, basado en evaluaciones de programas sobre tierras, encontró que solo el 11 % analizó las estrategias de implementación de los proyectos y los factores contextuales que influyeron en sus resultados. Aunque la revisión halló evidencia sólida de que la titulación contribuye a fortalecer la seguridad de la tenencia, encontró muy pocos análisis sobre cuáles son los enfoques más adecuados para lograr reformas exitosas.
El estudio también reveló que la mayoría de los resultados se registraron a nivel de hogares o comunidades, en lugar de medir cambios a escala nacional o institucional. Asimismo, las evaluaciones prestaron poca atención a los mecanismos causales, la economía política, los procesos de reforma de la gobernanza o las conexiones entre distintos sectores.
El análisis también plantea la necesidad de reconocer las limitaciones de las evaluaciones cuantitativas rigurosas para comprender reformas de gobernanza complejas y altamente dependientes del contexto. Sus autores sostienen que estos procesos se entienden mejor mediante enfoques basados en teorías del cambio, evaluaciones realistas y metodologías mixtas, especialmente cuando el objetivo es influir en las políticas públicas y no únicamente financiar programas de titulación de tierras.
Implicaciones para Landscape Alliance
El trabajo de la DSU en economía política contribuye a fortalecer la comprensión y el apoyo a la gobernanza de la tierra, en consonancia con la Estrategia 2025-2035 de Landscape Alliance, la cual sostiene que el cambio requiere “comprender las relaciones de poder mediante enfoques de economía política y ecología política para crear las condiciones habilitantes que permitan ampliar soluciones de impacto y respaldar transformaciones de largo plazo”.
La investigación sobre gobernanza y tenencia de la tierra, cuando se desarrolla de manera conjunta con los socios locales y está arraigada en los territorios, puede contribuir a garantizar, a lo largo del tiempo, los derechos y los medios de vida de los Pueblos Indígenas, las comunidades locales y los pequeños productores.
En el actual contexto denominado “post-ayuda”, identificar soluciones estratégicas adaptadas a cada realidad requiere comprender los obstáculos y oportunidades políticas y económicas, así como mantener un compromiso de largo plazo con los socios que trabajan en el territorio.








