En distintas partes del mundo, los esfuerzos por recuperar paisajes degradados y fortalecer su resiliencia avanzan con el impulso de diversos sectores y actores. En Perú, uno de los países más megadiversos del planeta, también se siguen multiplicando las iniciativas de restauración. Sin embargo, frente a las metas nacionales y los compromisos internacionales en materia de biodiversidad, se vuelve cada vez más urgente sistematizar estas acciones para obtener una visión integral de los avances en el país.
Con este propósito, el 28 y 29 de octubre se realizó en Lima el Taller Nacional de Evaluación del Progreso de la Meta de Restauración de Ecosistemas, organizado por el Ministerio del Ambiente de Perú (MINAM), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro para la Investigación Forestal Internacional y el Centro Internacional de Investigación Agroforestal (CIFOR-ICRAF).
El encuentro reunió a representantes del sector gubernamental, gobiernos regionales de Loreto, San Martin, Ucayali y Amazonas, sociedad civil, centros de investigación y cooperación internacional, comprometidos con sumar esfuerzos para la implementación efectiva y articulada de la Meta 2 del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal (KM-GBF).
Articulando esfuerzos
El taller forma parte de un proceso continuo de diálogo y trabajo colaborativo que el MINAM, junto a sus aliados estratégicos, viene promoviendo para fortalecer la restauración de ecosistemas del país.
El objetivo central del taller fue evaluar el progreso nacional en la implementación de la Meta 2 del KM-GBF, que establece que al menos el 30 % de los ecosistemas degradados del planeta se encuentren en proceso de restauración efectiva para 2030. Esta evaluación permitirá aportar directamente a dos procesos clave en el país que están en curso: el fortalecimiento de la hoja de ruta integrada y al séptimo informe nacional ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
La hoja de ruta integrada es un instrumento orientador alineado a las Metas 2 y 3 del KM-GBF que establecen objetivos y metas para la conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad. “Se reconoce que ambos procesos son complementarios para abordar los desafíos de la pérdida de biodiversidad. Además, promueve la coordinación intersectorial y multinivel, vinculando las metas de biodiversidad con los compromisos climáticos y de degradación de tierras del país”, señaló Claudia Zuleta, especialista de la Dirección General de Diversidad Biológica del MINAM.


Una herramienta para evaluar el progreso
Durante los dos días del taller, los participantes trabajaron con una herramienta de evaluación desarrollada por FAO y CIFOR-ICRAF. Alineada con el KM-GBF, esta herramienta permite definir una línea de base de alineación en áreas clave de restauración, facilitando la creación de un plan para la mejora continua, contribuyendo así a una restauración más efectiva y coordinada a nivel nacional.
“Nos sirve para tener un estado del arte de cómo hemos avanzado en el progreso de la restauración, entendida como un proceso amplio y continuo. Ayuda a definir una línea base de alineación conceptual y de objetivos comunes que pueden ayudar a generar un plan de acción y permite identificar aquellas áreas donde tenemos mayores debilidades para abordarlas mediante apoyo financiero y desarrollo de capacidades”, explicó Rocío Vásquez, investigadora de CIFOR-ICRAF.
La herramienta evalúa cuatro pilares: 1) evaluación de oportunidades, 2) marco habilitante (como marcos de políticas e instrumentos financieros), 3) planificación, implementación y gestión de intervenciones, y 4) monitoreo, evaluación y reporte de resultados. Estos pilares operan como un ciclo continuo que promueve un enfoque sólido, adaptativo y basado en el aprendizaje, indispensable para avanzar hacia el cumplimiento de la Meta 2 del KM-GBF. Cuando uno de los pilares falta todo el sistema pierde consistencia, lo que subraya la necesidad de fortalecerlos de manera conjunta y sostenida.
Los participantes trabajaron con una herramienta de evaluación desarrollada por FAO y CIFOR-ICRAF
Durante las jornadas de trabajo, los participantes evaluaron la preparación del país para monitorear y reportar el avance de la Meta 2, en base a los 4 pilares de evaluación, cada uno con preguntas que representan acciones clave, consideradas esenciales para garantizar una restauración efectiva de los ecosistemas. En base a estos resultados, y mediante un proceso de priorización, elaboraron un plan de acción que servirá como insumo para la hoja de ruta integrada.
“Los diferentes planes de acción conversan entre sí. Hay temas estructurales y otros más específicos, pero esta transversalidad permite juntar esfuerzos y avanzar con mayor coherencia”, señaló Valentina Robiglio, científica sénior de CIFOR-ICRAF.
Desde los gobiernos regionales se subrayó la importancia de alinear las estrategias locales y nacionales, fortalecer las capacidades técnicas y establecer conceptos claros. “Como autoridades ambientales, necesitamos planificación de alto nivel, articulación efectiva y claridad conceptual para orientar nuestros proyectos y medir resultados”, comentó Edinson López Galán, representante del Gobierno Regional de Ucayali.
Asimismo, se resaltó la necesidad de mapear las acciones en curso dentro del continuo de la restauración, incluyendo aquellas que previenen la degradación y promueven el manejo sostenible. Instituciones como la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA) señalaron que ya vienen implementando iniciativas que pueden sumarse a los esfuerzos nacionales, mientras que otros participantes destacaron la urgencia de consolidar un sistema de monitoreo que evalúe tanto resultados como condiciones habilitantes.
Hojas de ruta
Al cierre del encuentro, la exviceministra de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del MINAM, Raquel Soto, destacó la importancia de fortalecer la articulación institucional y de avanzar hacia la implementación efectiva de las estrategias nacionales de conservación y restauración.
“La tarea ahora de todos es ir hacia la implementación, sobre todo de la conservación y restauración de manera integrada, que es lo que queremos. Esperamos contar pronto con las hojas de ruta aprobadas y, sobre todo, con instrumentos y metodologías que, con el apoyo de FAO y CIFOR-ICRAF, nos permitan medir lo que estamos haciendo. Es una brecha importante que debemos cerrar: tener indicadores concretos para saber exactamente en qué etapa de la restauración estamos y cuánto hemos avanzado”, señaló la exviceministra.
Por su parte, Rocío Vásquez adelantó los siguientes pasos del proceso: “Vamos a contar con un reporte de evaluación conjunta que servirá como línea de base para monitorear avances a lo largo del proyecto Aim4Nature. Queremos ver cambios e impactos, y eso requiere comenzar desde nosotros mismos”.








