Los humedales influyen en el clima, el agua y la biodiversidad en gran parte de los trópicos y subtrópicos, aunque muchos siguen escasamente mapeados. Su extensión, condición y comportamiento estacional suelen ser difíciles de monitorear, por lo que muchos países carecen de datos necesarios para planificar medidas de adaptación y mitigación climática. A medida que los gobiernos definen nuevos compromisos, en el marco de la COP30, el acceso a datos espaciales confiables se ha vuelto cada vez más importante.
Desarrollados y publicados inicialmente por el Centro para la Investigación Forestal Internacional y Centro Internacional de Investigación Agroforestal (CIFOR-ICRAF), los conjuntos de datos Global Wetlands ahora están disponibles en el UN Biodiversity Lab (UNBL), lo que ofrece a investigadores, planificadores y responsables de políticas una visión más clara sobre dónde se encuentran estos ecosistemas y cómo funcionan.
El UN Biodiversity Lab —una plataforma gratuita y de código abierto creada por varias agencias de la ONU, incluida la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el PNUD y el PNUMA— ha puesto estos datos a disposición de usuarios en todo el mundo. A través de la plataforma, cualquier persona puede visualizar y descargar información sobre humedales a escala nacional y subnacional.
Fondzeyuf Folah, oficial de datos del UNEP-WCMC, anunció la publicación el 8 de noviembre de 2025, señalando que el UNBL busca apoyar la planificación, el monitoreo y los informes liderados por los países, tanto para las personas como para el planeta. Agregó que los datos también se integrarán al Catálogo de Activos Espaciotemporales (STAC), lo que facilitará que más personas accedan a ellos con facilidad.
“El UNBL facilita el acceso a conjuntos de datos espaciales que pueden asistir a las partes interesadas en los esfuerzos liderados por los países para la planificación, el monitoreo y la presentación de informes orientados a la acción por las personas y el planeta”, escribió Folah.
Vegetación de turberas y vías fluviales en la Reserva de Vida Silvestre Padang Sugihan-Sebokor cerca de Rambutan, Sumatra del Sur, Indonesia, un hábitat clave para los elefantes salvajes. Foto: Faizal Abdul Aziz / CIFOR-ICRAF.
Un hito y una contribución a la ciencia abierta global
El desarrollo de Global Wetlands comenzó a través del Programa de Adaptación y Mitigación para la Sostenibilidad de los Humedales (SWAMP, por sus siglas en inglés), orientando a mapear las turberas tropicales y comprender su distribución y condición. Años de trabajo de campo, modelamiento, mapeo y desarrollo de bases de datos culminaron en un artículo científico ampliamente citado en una revista de prestigio y en una base de datos interactiva de uso generalizado.
“Estos recursos son ampliamente utilizados, especialmente cuando los usuarios buscan ubicar humedales degradados para su restauración y humedales intactos para su conservación en el contexto de la mitigación y adaptación al cambio climático”, señaló Daniel Murdiyarso, científico principal de CIFOR-ICRAF. Destacó que los humedales —incluidas las turberas y los manglares— son algunos de los mayores almacenes naturales de carbono del planeta.
Los humedales son un arma secreta de la naturaleza contra el cambio climático: proveen agua limpia, alimentos abundantes, barreras naturales contra inundaciones y una gran capacidad de almacenamiento de carbono. Aunque cubren solo el 6 % de la Tierra, sus servicios se valoran en más del 7.5 % del producto bruto interno mundial. También sostienen medios de vida vinculados a la agricultura, la pesca y el turismo. Sin embargo, cada año perdemos el 0.52 % de estos ecosistemas vitales, lo que complica aún más los esfuerzos globales en materia climática y de biodiversidad.
“El hecho de que el UNBL esté interesado en incorporar la base de datos a su plataforma demuestra la importancia de contar con esta información para explorar cobeneficios, especialmente la conservación y el enriquecimiento de la biodiversidad más allá del carbono”, añadió Murdiyarso. También enfatizó que “los países comprometidos a cumplir sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) se beneficiarán de esta base de datos espacialmente explícita para identificar dónde se encuentran los humedales degradados y qué tipo de intervenciones se necesitan, incluidas acciones de rehumectación o revegetación”.
Para el equipo de Servicios de Datos e Información de CIFOR-ICRAF, la publicación representa un paso importante para avanzar en la ciencia abierta.
“Marca un hito mayor en el avance de datos científicos abiertos y basados en evidencia para la sostenibilidad global”, afirmó Sufiet Erlita, gerente sénior del equipo. “Su inclusión en una plataforma respaldada por la ONU refleja el reconocimiento internacional de la calidad, transparencia y relevancia política de los datos de CIFOR-ICRAF”, añadió con orgullo. “Demuestra cómo la investigación espacial y la innovación geoespacial de la organización son utilizadas para informar la toma de decisiones basadas en evidencia sobre biodiversidad, clima y uso del suelo en todo el mundo”.
Subrayó que este reconocimiento también refleja el compromiso de CIFOR-ICRAF con los principios de datos abiertos, asegurando que información espacial de alta calidad sea accesible e interoperable para gobiernos, investigadores y profesionales a nivel global. La publicación del conjunto de datos sobre humedales fortalece la colaboración internacional en intercambio de datos y ciencia abierta, y refuerza la visibilidad de CIFOR-ICRAF entre socios que trabajan en temas afines.
Los humedales del mundo están bajo amenaza
Los humedales están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques. Un nuevo informe de la Secretaría de la Convención de Ramsar, Global Wetland Outlook 2025: Valuing, conserving, restoring and financing wetlands (GWO 2025), estima que al menos 411 millones de hectáreas de humedales han sido perdidas desde 1970. El informe también advierte que, sin una acción urgente, otro quinto de los humedales restantes podría desaparecer para 2050, lo que podría resultar en pérdidas equivalentes a USD 39 billones en beneficios que sostienen a las personas, las economías y la naturaleza.
Por ejemplo, en Indonesia las turberas suelen drenarse y despejarse para la agricultura, especialmente para el cultivo de palma aceitera. Cuando estos suelos se secan, liberan grandes cantidades de carbono a la atmósfera.
En la Amazonía, los humedales de llanura de inundación ricos en nutrientes atraen la expansión del agronegocio, con empresas que buscan tierras para el cultivo de soya y arroz.
En la Cuenca del Congo, vastas turberas —muchas aún sin mapear— están cada vez más amenazadas por la tala, la minería y otras actividades industriales. Presiones similares están surgiendo en muchas regiones.
Bosques ribereños y humedales a lo largo del río Congo, cerca de la región de Yangambi, en la República Democrática del Congo.
Fotografía: Ahtziri Gonzalez / CIFOR-ICRAF.
“Los humedales suelen verse como tierras vacías o inútiles, principalmente porque son lugares difíciles para caminar, estudiar o incluso visitar”, afirmó Arimatea de Carvalho Ximenes, científico de CIFOR-ICRAF. “Sus entornos complejos y poco accesibles significan que la mayoría de las personas aún no comprende su importancia. Los humedales protegen a las comunidades de las inundaciones, limpian nuestra agua y son áreas de reproducción de peces, cangrejos y muchas otras especies que sostienen la alimentación y las economías locales”.
Señaló que los humedales históricamente han sido escasamente mapeados, quedando fuera de los planes de uso del suelo y de las discusiones de política nacional. “Porque son tan difíciles de acceder, han sido mal mapeados y raramente incluidos en decisiones de política. Los conjuntos de datos del Global Wetlands Map ayudan a cambiar eso”, añadió. “Al combinar el Global Wetlands Map con otra información, como deforestación o cambios en el uso del suelo, quienes toman decisiones pueden finalmente ver dónde están ubicados estos valiosos ecosistemas y dónde se requiere acción con mayor urgencia”.
“Con este conocimiento, tenemos una base mucho más sólida para proteger lo que queda, restaurar lo que ha sido dañado y planificar un futuro donde la naturaleza y las personas prosperen juntas”.
La importancia de los conjuntos de datos sobre humedales
Sigit Deni Sasmito, investigador sénior en TropWATER de la Universidad James Cook en Australia, también destacó la importancia de estos datos. “Permiten a investigadores, planificadores y gestores de humedales evaluar la extensión actual, monitorear cambios y establecer líneas de base confiables para la gestión y la restauración”, afirmó. “Los conjuntos de datos ya se han utilizado en Indonesia y otros países tropicales para apoyar la planificación de la restauración de turberas, la conservación de manglares y evaluaciones de uso del suelo a escala nacional”.
Los científicos coinciden ampliamente en que proteger los humedales es una de las estrategias naturales más efectivas para la mitigación climática. Si el carbono almacenado en turberas y manglares se liberara, aceleraría significativamente el calentamiento global.
Para dirigir los esfuerzos de conservación y restauración, los responsables de políticas necesitan saber qué humedales priorizar. Los conjuntos de datos Global Wetlands —junto con el mapa interactivo— pueden ayudar a gobiernos y organizaciones a priorizar inversiones en conservación y restauración. También permiten integrar información sobre humedales en herramientas de planificación para biodiversidad y clima, como las Estrategias y Planes de Acción Nacionales para la Diversidad Biológica (NBSAP), fortaleciendo los informes sobre metas globales de biodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).








