El cambio climático está provocando la desaparición irreversible de los arrecifes de coral del mundo, lo que marca el primero de una serie de peligrosos puntos de inflexión que podrían conducir al colapso de los ecosistemas antes de lo previsto si no se actúa con rapidez, según un nuevo estudio.
Recientemente, un equipo de 160 científicos —liderado por Tim Lenton, del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter— publicó el informe Global Tipping Points, cuyas conclusiones resultan tanto inquietantes como esperanzadoras.
El informe describe la degradación sin precedentes de los arrecifes de coral de aguas cálidas como el primer punto de inflexión. Otros ecosistemas también están en riesgo de colapsar debido al derretimiento de las capas de hielo polares; la deforestación y el cambio climático en la Amazonía; y las alteraciones en la corriente oceánica conocida como la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés).
En contraste, los científicos identificaron puntos de inflexión positivos en la adopción global de la energía solar y eólica, así como en la creciente aceptación social de los vehículos eléctricos, el almacenamiento con baterías y las bombas de calor en los principales mercados.
El estudio fue publicado pocas semanas antes de que miles de participantes de todo el mundo se reúnan en la Cumbre del Clima COP30 en Belém, Brasil, donde se vienen realizando diversas sesiones para discutir cómo evitar los puntos de inflexión interconectados en los ecosistemas del planeta.
Una agricultora cuida sus cultivos en la aldea de Tintilou, Burkina Faso. La adaptación liderada localmente y el uso sostenible de la tierra pueden fomentar puntos de inflexión climáticos positivos que fortalezcan los medios de vida y la resiliencia. Photo: Ollivier Girard / CIFOR-ICRAF
Puntos de inflexión
Han pasado casi dos décadas desde que Lenton y Hans Joachim Schellnhuber introdujeron formalmente el concepto de “puntos de inflexión” en la ciencia del clima, adoptando un término popularizado por Malcolm Gladwell en su libro más vendido para describir las fuerzas del cambio social.
Entonces, ¿qué es exactamente un punto de inflexión? Es “un umbral crítico a partir del cual un sistema se reorganiza, a menudo de manera abrupta y/o irreversible”, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Al igual que Gladwell, los científicos del clima reconocen que un punto de inflexión puede ser positivo o negativo, planteando el problema del cambio climático de una forma que fomenta tanto la esperanza como la conciencia.
“Mira el mundo que te rodea. Puede parecer un lugar inamovible, implacable. No lo es. Con el más leve empujón, en el lugar justo, puede inclinarse”, escribió Gladwell en The Tipping Point: How Little Things Can Make a Big Difference, publicado en el año 2000.
Un punto de inflexión puede marcar el inicio de una tendencia tecnológica —como la de los vehículos eléctricos— que apoye el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. O bien, puede representar un fenómeno ambiental que conduzca a bucles de retroalimentación irreversibles, como la degradación de los arrecifes de coral o el retroceso de los bosques amazónicos.


Bosques: su potencial como punto de inflexión positivo
Entonces, ¿qué implican estos puntos de inflexión climáticos para las políticas, los bosques y los medios de vida?
“El principal problema es que las voces más influyentes en los debates de política requieren evidencia sólida de los desastres previstos, y cuando esa evidencia llega, puede ser demasiado tarde para actuar”, señala Beria Leimona, líder del equipo de cambio climático, bioenergía y desarrollo bajo en carbono del Centro para la Investigación Forestal Internacional y Centro Internacional de Investigación Agroforestal (CIFOR-ICRAF) .
“Los llamados al ‘principio de precaución’ han sido ignorados, y el compromiso global con las ‘líneas rojas’ del Acuerdo de París se ha visto socavado por los intereses a corto plazo de los lobbies de combustibles fósiles y su influencia sobre los principales países”, agrega.
Leimona considera urgente tomar decisiones de política e inversión basadas en la precaución, que destaquen la importancia de las interacciones entre agua, clima y bosques para reducir los puntos de inflexión destructivos. Los bosques deben reconocerse como reguladores centrales del hidroclima, mientras que la biodiversidad y el agua son esenciales para soluciones climáticas efectivas.
“Mientras los científicos de CIFOR-ICRAF contribuyen a comprender las relaciones entre lluvia y bosques, hacemos un llamado urgente a cambiar rápidamente las políticas climáticas ‘más allá del carbono’, que vean a los árboles y los bosques como piezas clave para mantener el equilibrio hídrico y climático actual, con opciones de intervención aún viables si se actúa pronto y con el sentido de urgencia apropiado”, afirma.
Los pagos por servicios ambientales (PSA) y las finanzas innovadoras también desempeñan un papel importante en el impulso de puntos de inflexión positivos cuando se incluyen a pequeños agricultores y comunidades locales, según Leimona. Por ejemplo, los PSA basados en desempeño se vuelven negativos cuando solo se recompensa a agricultores con más de 1000 hectáreas de tierra.
“Hay que garantizar que estos beneficios también involucren a los pequeños productores”, dice. “De lo contrario, sería uno de los puntos de inflexión negativos. Las personas y los medios de vida son factores vitales en el debate de políticas. Deben existir sistemas de incentivos para los pequeños agricultores.”
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