Cuando Gabriel Leite llegó por primera vez a Papúa Nueva Guinea, en julio del año pasado, no solo viajaba para apoyar un proyecto de monitoreo de biodiversidad. También estaba a punto de cumplir un sueño que había perseguido durante años: observar —y escuchar— un ave del paraíso en libertad.
Biólogo brasileño, ornitólogo y líder de ciencia de la biodiversidad en la organización WildMon, Leite trabaja desarrollando herramientas que utilizan cámaras trampa, grabadoras acústicas e inteligencia artificial para detectar especies, conocer su distribución y comprender cómo distintos factores ambientales influyen en su presencia. Además, es un reconocido grabador de sonidos de la naturaleza y ocupa un lugar destacado en Xeno-canto, una plataforma colaborativa dedicada al registro de sonidos de fauna silvestre.
El recorrido desde Manaos, en el corazón de la Amazonía brasileña, hasta el Área de Conservación de Managalas (MCA), en la provincia de Oro, fue tan desafiante como el paisaje que lo esperaba: cerca de cincuenta horas de viaje, una avioneta hasta Popondetta y un accidentado trayecto por carretera hasta la meseta.
En esta entrevista con Forests News, Leite habla sobre su trabajo en Managalas, las similitudes y diferencias entre sus bosques y la Amazonía, y el papel que desempeña la tecnología para revelar la riqueza de la vida silvestre en algunos de los bosques más remotos del planeta.

Un sueño que comenzó con las aves del paraíso
Forests News: ¿Cómo terminaste trabajando en Papúa Nueva Guinea?
Gabriel Leite: Mi equipo en WildMon se encarga de organizar, subir y analizar la información recopilada por las cámaras trampa y los grabadores acústicos. En algunos proyectos, especialmente cuando trabajamos en un entorno nuevo que aún no conocemos bien, uno de nosotros viaja al campo.
Nunca había estado en Papúa Nueva Guinea. Era un sueño de muchos años por las aves del paraíso. Soy ornitólogo y tanto mi maestría como mi doctorado estuvieron dedicados al estudio de las aves. Siempre quise venir, pero nunca había tenido la oportunidad ni el presupuesto para hacerlo.
Conocer el bosque antes de analizarlo
Forests News: ¿Cómo era un día de trabajo en Managalas?
Gabriel Leite: La prioridad era la capacitación. Trabajamos junto con los socios de Landscape Alliance y con jóvenes de las comunidades, conocidos como Líderes de Equipo de Biodiversidad, quienes son responsables de instalar y mantener los equipos de monitoreo. Muchos de ellos tenían poca experiencia usando teléfonos inteligentes o las aplicaciones que utilizamos.
También dediqué tiempo a recorrer el bosque, registrar especies y familiarizarme con el terreno. Eso resulta muy importante para el análisis posterior. Existen muy pocos registros de cantos de aves y otros sonidos de fauna en Papúa Nueva Guinea, simplemente porque muy pocas personas han realizado este tipo de grabaciones allí.
Forests News: ¿Qué tan fácil o difícil fue acceder a las zonas de bosque donde trabajaban?
Gabriel Leite: Primero teníamos que visitar cada comunidad y conversar con sus líderes para obtener permiso para ingresar al bosque. Las áreas donde trabajábamos abarcaban aproximadamente tres por tres kilómetros y atravesaban terrenos pertenecientes a distintas familias. Una vez conversado todo, los propietarios nos autorizaron el ingreso.
El desafío de encontrar especies
Forests News: ¿Qué fue lo que más te sorprendió de las especies que encontraste?
Gabriel Leite: Tenía expectativas muy altas y me sorprendió lo difícil que resultó observar mamíferos. Para encontrar animales como los canguros arborícolas realmente hay que alejarse bastante de las comunidades.
Para mí fue un contraste muy marcado. La estructura del bosque es bastante similar a la de la Amazonía, pero allí se ven y se escuchan muchas más especies porque las personas rara vez cazan y suelen concentrarse en una o dos especies específicas. En Managalas, en cambio, es común cazar cualquier animal que se encuentre, incluso los más pequeños. Eso me impactó mucho y, lamentablemente, observé patrones similares en otras zonas boscosas que visité en Papúa Nueva Guinea.
Forests News: ¿Las personas de las comunidades pudieron ayudarte a identificar muchas especies?
Gabriel Leite: Principalmente las especies más comunes. Hay muchos periquitos, por ejemplo, y ellos los identificaban con facilidad. Sin embargo, debido a la caza generalizada, muchas otras especies son escasas y difíciles de observar.
Uno de los compañeros que me acompañó al bosque, Reckson Kajiaki, conocía muy bien las aves de caza. En un momento escuchamos el canto de un ave y me dijo que la grabara. Luego me señaló dónde estaba: era un ave del paraíso rey (Cicinnurus regius). Ese momento fue realmente increíble.
Forests News: ¿Tienes una idea de cuántas especies registraron y cuántas aún podrían faltar?
Gabriel Leite: Durante el viaje registramos 130 especies y obtuvimos grabaciones de audio de 70 de ellas. Pero, por supuesto, sabemos que existen muchas más.
Las cámaras trampa nos ayudarán a identificar especies nocturnas, y es muy probable que haya muchas otras en las zonas altas, que son más difíciles de alcanzar y donde pasamos poco tiempo.

La tecnología y sus límites
Forests News: ¿Qué ocurre con todos los datos que recopilan?
Gabriel Leite: Utilizamos inteligencia artificial (IA) porque la cantidad de información es tan grande que sería imposible revisarla manualmente. En el caso de las cámaras trampa, el sistema clasifica automáticamente las imágenes en grandes grupos y, dependiendo de la calidad de la fotografía, incluso puede identificar la familia o el género de un animal.
Para las grabaciones acústicas contamos con otro modelo que detecta los cantos y los compara con una base de datos de alrededor de 400 especies de aves. Sin embargo, esto no siempre funciona porque todavía no existen grabaciones de muchas especies de Papúa Nueva Guinea. Cuando una especie no está incluida en el modelo, buscamos otras formas de identificarla, como consultar a las comunidades locales o utilizar otras plataformas.
Por ahora no podemos depender únicamente de la inteligencia artificial; mi equipo revisa todo el proceso para verificar los resultados.
Una vez identificadas las especies presentes, otro equipo realiza un análisis más profundo. Evalúan variables como la altitud, la cobertura vegetal, la precipitación o la cercanía a las comunidades para estimar cuál podría ser la distribución de cada especie.
Forests News: ¿Este tipo de información permite estimar la abundancia de las poblaciones?
Gabriel Leite: Con las cámaras trampa sí es posible obtener datos de abundancia, porque podemos contar cuántos individuos aparecen.
Con las grabadoras acústicas todavía no. Aunque escuchemos muchos cantos, no podemos determinar cuántos individuos corresponden a cada registro. Es decir, no podemos saber si escuchamos a varias aves o a un mismo individuo cantando todo el tiempo.

Trabajar con las comunidades
Forests News: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con las comunidades de Managalas?
Gabriel Leite: Fue una experiencia extraordinaria. Antes de viajar escuché muchos comentarios diciendo que Papúa Nueva Guinea era un lugar peligroso debido a los conflictos entre clanes. Pero nunca tuve ningún problema. Las personas fueron muy acogedoras.
También compartimos muchos momentos divertidos, porque yo no entendía nada de los idiomas locales y para casi todos nosotros comunicarnos en inglés era complicado. Aun así, fue maravilloso recorrer el bosque junto a ellos mientras me explicaban los distintos usos de los árboles y las plantas que encontrábamos.
Desde el punto de vista logístico, el trabajo sí es desafiante. Las comunidades están muy aisladas y llegar hasta ellas puede resultar complicado, especialmente cuando los ríos crecen y hay que transportar muchas personas y equipos. En ocasiones se necesita todo un día para llegar porque los caminos están en malas condiciones y los vehículos quedan atascados. Pero todo eso forma parte del trabajo.
Muchas veces, al llegar a una comunidad, todos pasábamos la noche en una gran casa comunal. Yo llevé mi hamaca, como hago cuando trabajo en la Amazonía brasileña, y terminé siendo el único que no dormía en el suelo.
Forests News: ¿Cómo respondieron los Líderes de Equipo de Biodiversidad a la capacitación?
Gabriel Leite: Ellos ya conocían muy bien el bosque. Nuestra capacitación se centró en enseñarles a utilizar el GPS de los teléfonos móviles, instalar correctamente los equipos y registrar toda la información mediante una aplicación llamada Survey123.
Al principio fue un poco complicado. Les tomó uno o dos días ganar la confianza suficiente para salir al campo. Pero una vez instalados los equipos y cuando comenzaron a llegar los resultados, quedó claro que todos habían hecho un gran trabajo. Los más jóvenes aprendieron mucho más rápido, pero al final todos fueron capaces de instalar correctamente los dispositivos de monitoreo.
Para obtener más información sobre este proyecto, comuníquese con Will Unsworth, líder del Programa de Landscape Alliance en Papúa Nueva Guinea, al correo electrónico: [email protected]








